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No. No es un videoclip de The Prodigy. Es un rave DE VERDAD con mayúsculas. De esos raves que formaban parte del movimiento freeparty original, donde el libre albedrío era la máxima aspiración de sus integrantes. En ese Berlín casi mitológico de la era inmediatamente después a la caída del muro, el Berlín excarcelado, ávido de sonidos nuevos, que extendía con gracia sus alas para volar hacia la tan ansiada libertad.

 

Para los jóvenes de Berlín de los años noventa, libertad significaba esto. Significaba libertad para poder hacer lo que quisieran —ropa exuberante o desnudez, fuego, rituales—. Significaba no tener miedo a represalias policiales, militares o incluso a la muerte. Significaba explosión de sensaciones. Significaba destruir todo lo relacionado con los años del terror —de ahí la quema de mutoids que se ve en el vídeo, que luego se transformaron en excéntricas caravanas raveras—. Y por supuesto, significaba música.

 

 

La ciudad buscaba reconstruirse tras la tragedia —y, de hecho, aún lo busca— de forma desesperada. Y buscaba una banda sonora para ello. Antes de la caída del muro, Berlín era una ciudad mayoritariamente de rock, aunque la escena “avant garde” era ya importante sobre todo por el espíritu contestatario. Cuando el muro cayó, el acto de rebeldía máxima era la utilización de espacios que habían sido vinculados a la guerra y a la represión para manifestaciones artísticas. El muro era uno de los lugares fundamentales. Cárceles, búnkers, hangares, centrales eléctricas, eran otros. Todas abandonadas. Todas creadas para sostener el aparato militar que ya no existía, y que esperaban, no existiera nunca más.

 

berlin

 

Quizás estos raves antiguos tengan mucho de chamánicas. De fuego como elemento de belleza y construcción, ya no de destrucción. De tambores que acompañaran la vida, dejando atrás tamborileo de guerra y marchas militares, símbolos de la muerte. De dejar atrás los problemas entre el Berlín este y oeste gracias al entusiasmo de la nueva música. De danzar alrededor de hogueras y dar una patada al sistema. De danzar en esos lugares donde, pocos años atrás, te habrían pegado un tiro sólo por ser visto deambulando en sus inmediaciones.

 

baile wall

 

“El nuevo sistema es nuestro. Lo construiremos a nuestra manera, con nuestras normas. Nuevas normas.  Nueva música. No queremos lo establecido porque lo establecido nos ha llevado a la guerra”. Ese era el grito de esta juventud y este es el grito que podemos ver en las imágenes del vídeo que  hemos presentado.

 

Y entonces, llegó el techno.

Vía: Vicious Magazine

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