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Y cuando las cosas están peor, sale el ingenio mexicano. Resulta que un compatriota se acaba de inventar una micro-refinería portátil que produce gasolina y DIESEL con basura.

Se llama Gerardo Nungaray Benítez, y su curiosidad lo ha llevado a dedicar su vida entera a la ciencia y a la tecnología. Gracias a esto, este zacatecano, en una bodega a la orilla de la carretera inventó un proyecto que podría cambiarle el rumbo al país.

Mientras que el costo de la gasolina para los mexicanos supera los 15 pesos, a Gerardo le costará únicamente 4.5 pesos por cada litro de combustible. ¿Su secreto? Una micro refinería que se alimenta de plástico, aceite usado de motor y residuos biológicoinfecciosos de hospitales, entre otros materiales que utiliza para fabricar gasolina y diesel que puede ser utilizada por cualquier vehículo.

La idea surgió cuando vio a un niño que trabajaba de pepenador abriendo sin protección una bolsa que contenía desechos hospitalarios como gasas, jeringas y guantes. Esto lo perturbo tanto, que decidió crear un equipo para incinerar estos desperdicios tan peligrosos. Al momento de iniciar sus primeras pruebas de quema del material de hospital, vio que se desprendían unos líquidos desconocidos, pero que, después de analizarlos, resultó ser combustible.

Y así fue como por casualidad encontró la forma de crear gasolina y diésel, al mismo tiempo que destruía los objetos que contaminaban el medio ambiente y que eran un peligro para muchas personas.

El rendimiento que obtiene a través de este mecanismo es muy alto, del 90%, lo que significa que con una tonelada de desecho, plástico por ejemplo, puede producir 900 litros de combustible.

 

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