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Trabajar en una oficina no es nada fácil. Además de bomberazos y situaciones que pasan por los dedazos, tiempos de entrega, y muchas otras cosas más… está el aspecto más oscuro que un lugar de trabajo puede dar: los olores, esos que apestan tu alrededor. Basado en hechos reales.

7 Olor a cloro

De cuando llegas al edificio de tu oficina y una amable señora a la que siempre saludas con una sonrisa, trapea y/o limpia tu escritorio con una jeeerga llena de cloro.

6

Loción de López

Puede que sea tu jefe porque tuvo una cita muy importante y se perfumó en extremo; o también puede ser la loción Siete Machos de López (un godinez), quien se busca ligar diariamente a Claudia (de recepción).

Cada paso que López da fuera y dentro de su cubículo, es una amenaza.

5

El baño

El baño que a pesar de estar “alejado” de las oficinas, desprende un olor, ya sea porque se descompuso o alguien no tuvo pudor y piedad de sus compañeros de trabajo.

Paso siguiente, este llega a los escritorios y todos así de: “qué peeeedo, no maaaa…”

4

Eructo de torta de milanesa

Alguien se desayuna su tortota de milanesa en su lugar. Horas más tarde y luego de la digestión, los eructos se hacen presentes. No necesito explicar más.

3

A pescado

¡O a ostiones! O lo que sea que provenga del mar.

El clásico godinez sano (pero que ni es vegetariano, ¡pfff!) que según sólo va a comer pescado y ensaladas toda la semana porque el fin estuvo “cañón”, lleva su pescadoooote al horno de microondas.

¿Ya por eso tenemos que chutarnos ese olor en toda la oficina?

2

Olor a humano, a tepache, a zombie, a zarigueya

Cuando en un día de calor (y abusado, ya estamos en esa época), el estrés y el hedor que desprende una axila como esta…

…se suman a la cruda del wey que llegó en vivo a la chamba, y el olor de la oficina (que si tuviera color sería verde) se vuelve un horno de tepache con un zombie hambriento y una zarigueya cagándose de risa y destilando un tufo que pocos podrían soportar.

1

Olor a pedo (o si alguien calienta brócoli)

Te puede llegar el olor a pedo que te hace voltear a ver qué onda, quién fue. Pero sabes que eso no puede durar por siempre, ¡pero dura!

Entonces tu siguiente mira apunta al horno de microondas, que en este caso fue cómplice del brócoli; ese que a pesar de tener cientos de valores alimenticios y otros como el de prevención del cáncer, ¡huele a pedo!

Bien por el que se lo comió… Pésimo por quienes tienen que hacer un reporte para las 2pm (es la 1:45 de la tarde) y su lugar se rodea de este aroma que viene de la verdura verde. ¡Fuuuta!

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