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Vamos a subir la temperatura un poco en esta sala. La ocasión no es para menos, el séptimo arte nos ha ofrecido todo tipo de emociones desde terror a lágrimas. Aunque hoy nos concentraremos especialmente en una de ellas: la pasión. Al fin y al cabo, el sexo es importante para todos y eso ha sido reflejado en la gran pantalla en muchas ocasiones. Anteriormente, cuando la sociedad era más comedida el sexo se presentaba en la trama de forma alegórica o se enmarcaba en una elipsis y actualmente, conforme han ido disminuyendo ciertos tabús, nos encontramos con representaciones más gráficas de ello.

Hoy te ofrecemos nuestra tórrida lista de las 10 mejores escenas donde sus protagonistas sucumben a los instintos carnales de forma arrebatadora. Esperamos que la disfruten…

Persona (Ingmar Bergman, 1966)

¿Cómo filmarías una escena de sexo sin sexo? El sueco Ingmar Bergman logró algo sin precedentes en su magistral Persona. El monólogo Liv Ullman escuchado por Bibi Andersson en una habitación de hospital logra sugerir de tal forma la anécdota sexual contada que fue censurado en diversos cines. Las imágenes sugeridas del episodio en el que Ullman y su novia tienen sexo con dos chicos en la playa son tan poderosas que parece que la hayas visto en la película cuando sencillamente es puro diálogo.

 

 

Don’t Look Now (Nicolas Roeg, 1973)

No esperábamos que una película de terror psicológica como esta tuviera una escena de sexo tan verosímil que rápidamente logró esparcer el rumor entre la audiencia de que ese coito era real. La verdad, el director consiguió una química espectacular entreDonald Sutherland y la guapísima Julie Christie que se trasladó en actuaciones realmente convincentes que desbordan pura sensualidad. Realmente se trata de una clase magistral fílmica sobre como tratar el sexo delante de una cámara.

 

 

El Imperio de los Sentidos (Nagisha Oshima, 1976)

Si el anterior filme logró convencer con su escena al espectador que era de verdad, en este caso sí lo es. El drama erótico de Oshima sigue la oscura relación entre una ama de casa y ex-prostituta con el hombre casado para el que trabaja. Una película polémica que quería deshinchar tabús y que se ha proyectado frecuentemente en el Festival de Cine de Cannes por su genialidad. Si nos quedamos con una escena en particular, escogemos el terrible final del que no haremos spoilers.

 

 

Nueve semanas y media (Adrian Lyne, 1986)

Un cubo de hielo y su creativo empleo son los protagonistas de este momento de pasión entre los personajes interpretados por Mickey Rourke y Kim Basinger. Toda esta película trata una relación de sexo desenfrenado que resulta hasta peligrosa por su ritmo vertiginoso. Lo que comienza con juegos, como el del hielo, acaba con elementos sadomasoquistas en una espiral descendiente de frenesí y locura impersonal.

 

Pretty Woman (Garry Marshall, 1990)

Esta versión del mito de Pigmalión, donde un hombre cambia a una mujer y se enamora de ella en el proceso (recuerden My Fair Lady), tiene a Richard Gere como un empresario millonario que salva a una prostituta, interpretada por Julia Roberts, de su ambiente. Su primer encuentro sexual ocurre rodeado de lujo, como podríamos esperar, cuando se acuestan sobre un inmenso piano de cola en un fastuoso salón. Sin duda, un omento cinematográfico inolvidable.

 

Titanic (James Cameron, 1997)

Pocos planos son tan icónicos como la mano de Kate Winslet deslizándose por el cristal empañado de un coche. La escena que finalmente junta a la chica de clase rica con el chico de clase pobre (Leonardo Di Caprio) después de una larga sesión de pintura al desnudo al “estilo francés” es ya un clásico para recordar. Lástima que un romance que comenzó tan caliente acabe con tanto frío. Sí, estamos hablando de que cabían ambos en esa plancha de madera flotante.

 

 

Soñadores (Bernardo Bertolucci, 2004)

A veces tres no son multitud. El trío entre dos hermanos parisinos (Eva Green y Louis Garrel) con un turista americano (Michael Pitt) nos demuestra el interés de muchos directores en los ménage a trois. La verdad, es difícil centrarnos en una escena de esta película porque tensión sexual es constante aunque probablemente escogeríamos la de Pitt con Eva Green durante este largo Mayo Francés de 1968.

 

 

Match Point (Woody Allen, 2005)

La escena que protagonizan Jonathan Rhys Meyers y Scarlett Johansson en un campo bajo la lluvia es de las más sensuales que hemos visto en los últimos años. La infidelidad de ambos a sus parejas que empieza con la musa Scartlett (Nola Rice) lanzándose sobre su profesor de tenis es algo sobrecogedor.

 

 

Deseo y Pecado (Joe Wright, 2007)

El encuentro de Keira Knightley y James McAvoy en una biblioteca es uno de los más intensos que hemos presenciado en el cine. El momento de explosión pasional entre la hija de un millonario británico y el protegido de su padre contra una estantería es de aquellos que verdaderamente desenfrenados de verdad.

 

 

La vida de Adèle (Abdellatif Kechiche, 2013)

Nunca se había mostrado el sexo lésbico de forma tan descarnada y real en el cine como en esta reciente película. La escena que muestra seis minutos de sexo en una cama entre Léa Seydoux y Adèle Exarchopoulos fue rodada con genitales falsos pero sin censura alguna. No hay duda que las audiencias no esperaban algo de este calibre y también nos dimos cuenta que esos seis minutos gráficos eran lo bastante largos como para incomodar a más de uno.

 

¿Hemos olvidado alguna apasionada escena de sexo que sea imprescidible? No dudes en recordárnosla en la sección de comentarios.

Vía Life and Style

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