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¿Sabías que hay personas dispuestas a dar hasta la camiseta con tal de vivir en la colonia Condesa, en la Ciudad de México? Héctor Quiroz Rothe, miembro fundador del Instituto Mexicano de Urbanismo, reveló que existen jóvenes dispuestos a gastar hasta la mitad de su sueldo para cumplir tal deseo.

“Ese tipo de personas, que suelen ser treintañeros, solteros, sin compromisos y sin hijos, deciden erogar 50% de sus ingresos en la renta de un departamento, aunque esto carezca de sentido, porque lo recomendable es destinar a ese rubro la tercera parte del salario como máximo”, señaló el especialista.

Lo más contradictorio, evidenció, es que “el estilo de vida que ofrece la Condesa se ha convertido en un producto de lujo que pudiera no estar al alcance de la capacidad económica” de quienes desean instalarse en dicha zona de la capital del país.

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Toma fuerza figura del roomie

El académico, quien por invitación del Departamento de Arquitectura de la Universidad Iberoamericana (UIA, impartió la conferencia Ciudad compactada, del concepto a la práctica, explicó dichos jóvenes adoptaron una estrategia de supervivencia que no existía hace dos décadas; la del “roomie” o compañero de cuarto con quien comparten el departamento y sus gastos.

Señaló que una de las razones que los convence de vivir en esos barrios “de lujo”, con cafés y tiendas de alimentos orgánicos en la planta baja, es el imaginario creado por los medios, como la imagen proyectada por las series de televisión tipo Friends, donde muestran “el estilo de vida de las clases medias emergentes globalizadas”.

“En su discurso, los jóvenes te dicen: ‘yo tengo que vivir aquí para poder desarrollar mi trabajo; aquí es donde están mis clientes, aquí están los lugares en donde yo convivo, en donde me encuentro con mis amigos’”.

Desplazados por el poder adquisitivo

En este contexto, Quroz Rothe afirmó que los jóvenes que dan todo por vivir en la Condesa son agentes o participantes de un fenómeno conocido como “gentrificación”, proceso mediante el cual la población original de un sector o barrio, generalmente céntrico y popular, es progresivamente desplazada por otra de un nivel adquisitivo mayor.

Pero lo más curioso, subrayó, es que ellos mismos son víctimas de esa gentrificación, ya que cuando se casan y nacen sus hijos cambian su residencia a una vivienda unifamiliar en la periferia de la ciudad o Valle de México.

Adultos mayores regresan al centro de la ciudad

El también miembro del Laboratorio Hábitat Social agregó que otra tendencia urbana se registra en nuestro país es el retorno de adultos mayores las áreas céntricas de la capital, porque ahí vuelven a encontrar ciertas comodidades: no tener que usar el coche porque deben recorrer distancias cortas para llegar a los centros de esparcimiento, cines o cafés, donde pueden tener una vida social interesante.

“Es como un ciclo de vida. De niño habitas una vivienda unifamiliar en la periferia; de joven habitas en el centro de la ciudad; cuando tienes familia vuelves a la periferia; y a los 60 ó 70 años regresas a la centralidad.

“Parece ser que ese ciclo está empezando a ser aceptado y asumido, tanto por los urbanistas como por los desarrolladores, es decir, van creando productos estandarizados”, apuntó el especialista.

Vía Publímetro

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