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Siempre que vamos a un festival, tenemos entendido que es un momento para pasarla bien y alejarnos de los problemas, pero para algunas personas los festivales se convirtieron en su peor pesadilla.

Sí, capaz en uno que otro festival tengamos algún percance, pero gracias a la revista Dazed y a Pulse, nos enteramos de unas historias que son verdaderamente una desgracia para estas personas, que nunca se imaginaron que iban a pasar el peor momento de sus vidas.

LLENA DE MIERDA Y VÓMITO

 

“I was at Volt festival in Hungary and I desperately needed to pee so I went to this portaloo that was on the top of a slope. Whilst I was in there using it, the toilet started to tilt towards the ground as if it was about the roll down the hill, and I became covered in other people’s shit and vomit. To make matters worse, my friend saw that the portaloo was about to topple over so she swung open the door (which had no lock) to set me free. Although I’d obviously had no time to prepare myself so I stood there, next to a queue full of people, covered in shit and with nothing to cover my lady parts.” – Emma O

Estaba en el festival Volt en Hungría y tenía muchas ganas de orinar, así que fui a unos baños portátiles que estaban en lo alto de una colina. Mientras estaba usando el baño, se fue inclinando y empezó a rodar cuesta abajo por la colina. Me bañé en la mierda y el vómito de mucha gente. Para empeorar las cosas, una amiga vio que el baño portátil estaba por caerse, se lanzó e intentó abrir la puerta (que no tenía seguro). Obviamente, no tuve tiempo para prepararme, así que tuve que salir y hacer una fila, oliendo a mierda y vómito, además no tenía nada con qué taparme.

 

CERVEZA DE ORINE

 

“I was at Bestival one year and I’d ran out of beer but I was also pretty skint. Instead of spending a fiver on a pint I decided to buy some beer off of some guys who were selling their own bottles out of the back of their car for a couple of quid each. When I got back to my friends and took that first gulp, it was quite clear they’d sold me bottles of actual piss. I didn’t go back and confront them as they looked like they could easily beat me up.” – Oscar Skinner

Estaba en el “Bestimal” y se me había acabado la cerveza, tampoco tenía mucho dinero. Así que en vez de haber gastado un billete de $5 en una cerveza, decidí ir hacia unos tipos que estaban vendiendo unas botellas en la maleta de un carro por algunos dólares. Cuando regresé a donde mis amigos y tomé el primer sorbo, quedó muy claro que los tipos me habían vendido unas botellas llenas de orine. No regresé a reclamarles porque podían haberme noqueado fácilmente.

LADRÓN CALENTÓN

 

“Last year, I managed to get a VIP pass to Pitchfork Chicago for the Sunday. They had loads of free alcohol so I ended up getting completely hammered. Then my friend gave me a pot brownie, which didn’t help the situation. At some point we ended up in the crowd to see Kendrick Lamar and there was this hot guy’s butt pushing up against my crotch. I was too wasted to realise what I was doing, so I grabbed his waist and started dancing. Suddenly he turns around and is like, ‘You’re trying to pick my pockets!’ and punches me in the head. Luckily, it was pretty painless and I escaped.” – Nick Thompson

El año pasado pude conseguir unas entradas VIP para el Pitchfork en Chicago, para el día domingo. Estaban regalando mucho alcohol, así que terminé totalmente borracho. Después, un amigo me dio un brownie aliñado que empeoró la situación. En algún momento de la noche, terminamos metidos en el público para ver a Kendrick Lamar, ahí estaba un tipo muy caliente que tenía su culo presionado contra mi entrepierna. Estaba tan destruido que no me di cuenta de lo que estaba haciendo, le agarre la cintura y empecé a bailar. De pronto, él se voltea y grita “¡Me estás robando los bolsillos!” y me golpeó la cara. Afortunadamente, no sentí nada y pude escapar.

¿Tienes alguna historia que te haya pasado en un festival? Si nos la cuentas, la publicaremos.

vía: Danzeria

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