La Universidad de Birmingham reveló que el alcohol comparte mesuradamente la oxitocina, la culpable de sentirnos ‘enamorados’, esos mismos efectos que provoca el enamoramiento son similares a los que uno siente cuando está borracho.

De acuerdo con el médico Ian Mitchell , el alcohol y la oxitocina son similares, pues ambos reducen el miedo y la ansiedad, lo que nos hace sentir más seguros pero también menos responsables sobre las decisiones que tomamos.


Esta hormona incrementa la empatía, procura la generosidad y es un integral para el parto, pero también provoca agresión, envidia, competitividad y arrogancia.

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