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Las cosas pasan muy rápido, y pareciera que la tecnología, aún más.

Parece que hace un par de años estábamos dejando los casetes – que solíamos rebobinar con una lapicera para ahorra batería de los Walkmans – para pasar a los CD’s y al poco tiempo… ¡plum! Grabadora de discos compactos que le permitían al usuario dejar de depender de las disquerías físicas. Fueron épocas de Napster, Dial Up y CD’s virgenes pero a su vez, marcó el principio del fin de la transición de los medios tradicionales cómo el vinilo y el casete. 5 años más y ya teníamos descargas legales, iPods, iTunes y una vorágine que no parece terminar, pero… ¿qué pasó antes?

Antes de los CD’s (y DVD’s) reinaban los dinosaurios. Se llamaban discos de vinilo y casetes. Curiosamente y a pesar de que ahora parece extraño, ambos formatos coexistían con éxito, algo impensado ahora donde para que un formato reine otro debe morir, pero por entonces la división era clara: los casetes eran portátiles y más económicos, por otro lado los vinilos eran mucho más fieles.

Sin embargo estos últimos tenían una contra: dependían muchísimo del medio donde se reproducía, más precisamente de la calidad de la aguja. Ya lo dije varias veces pero la calidad de un disco de vinilo cuando es “tocada” en un equipo de audio de calidad es realmente asombrosa. Punto. La gran contra de este medio es que al generar sonido por contacto mecánico (aguja sobre superficie) tarde o temprano el mismo se deteriora.

Quizás por esto, o simplemente cómo un desafío intelectual y tecnológico, ya en 1977 un ingeniero llamado William K. Heine presentó un proyecto con el cual había trabajado 5 años. Se trataba de un reproductor de discos que leía el surco con un láser de helio-neón de 2,2mW y evitaba el maldito desgaste físico. Si bien el proyecto tenía muchas patentes pendientes (esas que no explican todo con el fin de proteger los inventos) el objetivo de Keine era que su idea fuese desarrollada comercialmente pero tuvieron que pasar muchos años para ello.

El láser era una tecnología carísima por entonces y hacer un “hack” por hardware de un formato que había sido ideado para reproducirse con una aguja necesitaba de muchas mejoras que requerían millones en desarrollo e investigación. Recién 10 años después y gracias a un capital de riesgo en el CES de 1986 se presentaba el FINIAL LT1. Un equipo que deslumbró por su fidelidad y eliminaba muchos defectos del medio como el ruido de arrastre y la resonancia de baja frecuencia, entre otros.

Su gran problema fue su momentum. Llegó al mercado cuando un medio láser nativo estaba irrumpiendo en el mercado. Con una fidelidad excepcional, un precio imbatible (al menos comparado con el ¿lector de vinilos láser?) y 44,1Khz + 16BITS. Ultra combo.

El lector de vinilos láser quedó en Stand By. No era negocio.

Años más tarde una compañía japonesa llamada BSR compró aquellas patentes y decidió que su producto tenía un nicho para los audiófilos que pagarían para reproducir sus discos con la mayor fidelidad en su carísimos equipos de audio. Tardaron 8 años y en 1997 salió el ELP LT-1XA a un valor de… parampam… u$s 12500.

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Sobrio. Muy sobrio. Como les gusta a los audiófilos.

Actualmente la compañía ELPJ tiene varios productos cuyas diferencias radican en la capacidad para reproducir no solo Long Plays sino también los discos de menor diámetro cómo los de 8″, 9″ y 11″ (además de los que giran a otras RPM). El modelo más caro dice valer u$s 18500, algo así como lo que cuesta un auto 0 kilómetro del segmento B. Pero que debe sonar bien… debe sonar.

Ahora, ¿cómo funciona?

Cómo el medio no es digital sino análogo, para reproducir el audio, la forma de onda es recogido como una señal analógica de las ranuras a través de un haz de láser muy preciso. El mismo láser que “surca” visualmente al vinilo generá una reflexión que es tomada por un par de fototransistores que toman la “señal” stereo (ver cómo los vinilos suenan en stereo) para luego ser amplificadas usando pre-amplificadores y transistores.

No hay conversión análoga-digital ni viceversa. La diferencia es que en lugar de una lectura mecánica es por láser. Simple y genial cómo eso.

LT Master: la versión "de alta gama".
LT Master: la versión “de alta gama”.

Ah, y al ser láser el ELP tiene la capacidad de hacer seek y cambiar de canción como si fuese un CD/DVD/Winamp. Para los que todavía no lo conocían le recomiendo la presentación de esta tecnología por el mismo presidente de la compañía. Es sensacional.

Vía Tecnovortex

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