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Seguramente te ha tocado ver más de una persona súper estresada y compulsivamente comiendo o mordiéndose las uñas, lo cual es una práctica nada saludable que puede dejar marcas de por vida.

Nadie que viva una vida sin preocupaciones sabrá de lo que hablamos, porque comerse las uñas nunca es una opción si no hay estrés. Pero como la vida no es un cuento de hadas y tenemos qué lidiar con demasiados problemas, debemos recurrir a hábitos muy asquerosos.

morderse las uñas da la sensación de aliviar el estrés, aumenta el riesgo de enfermarnos por las bacterias que contienen las manos

Los estudiosos de la medicina lo tienen muy claro, y es que si bien morderse las uñas da la sensación de aliviar el estrés, aumenta el riesgo de enfermarnos por las bacterias que contienen las manos. Además, puede causar una infección de la piel conocida como paroniquia.

Enrojecimiento de la piel, hinchazón y dolor alrededor de la uña, efectos temporales de la paroniquia que son poco comparados con su deformación permanente, en el peor de los casos, cuando la uña vuelve a crecer y existe inflamación e infección. Al final, tendrás una uña llena de bordos.

Y no sólo eso, porque los dientes también se ven afectados, ya que son desplazados y terminan en un lugar en el que no deberían, además de perder el esmalte que los protege.

No obstante, cuando morderse las uñas se convierte en todo un hábito, es muy difícil deshacerse de él, sobre todo si vives una vida llena de estrés y mucha preocupación. Por lo tanto, cuando aprendas a vivir despreocupado, dejarás de comerte las uñas sin darte cuenta.

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