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Toda persona que prueba las mieles de vivir solo también experimenta sus contras y eso es todo lo que tú mismo propicias en tu casa.

7

Sólo comes comida congelada

Te garantizo que al menos, sólo una de todas estas cosas, te pasó más de una vez. La más común: comer comida congelada.

Fuiste al super una vez hace dos semanas y ya no hay nada en tu refri porque todo se acabó. Te da flojera salir y no te queda más que acudir a lo más sencillo, a tu as bajo la manga, a tu arma secreta: abrir el congelador y sacar la pizza que se descongelará y cocinará en instantes en tu horno de microondas.

Y eso es sólo el comienzo de varias rachas así porque te da flojera ir a comprar algo para prepararte.

6

Te la vives en un sillón o en tu cama

Cuando no tengas planes de salir… y eso será muy frecuente, tu mejor amigo será tu cama en donde podrás pasar fines de semana enteros y solo. O bien, tu sillón, que será el anfitrión de tus viernes en la noche para ver películas, acompañado de papas, palomitas y una cerveza.

5

En tu cocina se forma una montaña de platos sin lavar

Según tú no tienes tiempo de lavar o hacer el aseo, y eso se va a notar en tu lavabo, el cual va a ser el albergue de una montaña d eplatos y vasos sucios, que se fueron acumulando de tus desayunos, comidas y cenas.

Lo más increíble es que tratarás, a toda costa, de comer sin plato para no tener que lavar.

4

En tu refri sólo hay comida descompuesta y… chelas

Y si ocurrió algo extraordinario para que fuera al súper, pensaste en comprar para un mes y así no tener que regresar.

Entonces compraste verduras, comida preparada, papas fritas (para las botanas), muchas chelas y algo de comida enlatada.

Pasó el mes y al abrir el refrigerador, toda esa comida sana se echó a perder porque no te la comiste. Ah, sí… las chelas ahí siguen.

3

Vas al baño con la puerta abierta

Vives solo, tienes la libertad del mundo en tus manos… Y para sentirla en  todo su esplendor, te bañas y vas a l baño (1 o 2) con la puerta abierta.

No importan los ruidos que salgan de ahí, nadie se va a enterar.

2

Tu ropa sucia se vuelve un adorno de tu casa

Conforme pasan los días, tu ropa sucia se va acumulando. El trabajo, el estrés, los amigos, la novia, las películas de viernes por la noche, las pedas de los sábados y las cruda de los domingos, son el impedimento absoluto para que laves.

1

Es abril y aún tienes árbol de Navidad

La Navidad pasó, celebraste en grande y en tu casa, hasta la fecha, el árbol navideño sigue en pie.

Siempre pensaste: “Mañana lo quito”. Y así pasaron los días, las semanas y los meses. Es abril y el árbol sigue ahí. Por tu cabeza la nada descabellada idea de: “No falta tanto para la próxima Navidad”.

vía: 7boom

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