En cierto punto de la relación de pareja (frecuentemente al inicio) los celos pueden verse como una reacción “tierna”. En ocasiones escuchamos comentarios como: “Ay, mi novio se puso celoso porque me habló Juan. Qué lindo, ¿no?”. Pues… sí, quizás al principio tu novio no conozca al dichoso Juan y le incomoda que te marque alguien que no conoce. (?)

Pero cuando llega un momento en el que no sólo se pone al tiro porque te marque Juan, sino que le revienta el buche que salgas con tu mamá, que tus amigas te inviten al antro (sin parejas), que tengas bloqueado tu celular con clave o que no le hayas dado las contraseñas de tus redes sociales, el cochino tuerce el rabo.

Te daremos 10 errores más frecuentes que cometen las personas celosas. Quizás no los hayas identificado, probablemente los veas como un signo de romanticismo, pero seguramente con el paso del tiempo te sientas asfixiado y querrás salir corriendo de patitas a la calle:

¿Puedo ver tu celular?

Digamos que se tomaron una selfie en el concierto de anoche. Te pide ver las fotos para “recordar el momento”, pero se tarda mucho con él. Cuando te asomas a ver qué es lo que lo tiene tan intrigado, descubres que está leyendo los mensajes de tu Whatsapp o ya recorrió toooodas las fotos de tu biblioteca. Posoye, no hay derecho.

¿Qué hacer?: Pregúntale si se le perdió algo o que si tiene alguna duda, que te la suelte directamente. Que sepa que no te va a hacer de chivo los tamales.

Vi que en 2011 subiste una foto al Face con tu ex

Todos nos hemos metido a ver las redes sociales de nuestros quiubolesqué. TODOS. Y que tire la primera piedra el que no lo haya hecho. Lo malo es cuando se pone al brinco por fotos o mensajes que te hayan dejado en tu muro hace mucho tiempo. Lo peor viene cuando te deja comentarios intimidatorios para que los quites de inmediato.

¿Qué hacer?: Maestro, lo que no fue en tu año, no fue en tu daño. Si te molesta que antes de ti haya tenido otros amores/frees, quizá sea momento de decirte que vuele, vuele hacia otro rumbo y que sueñe que el mundo es suyo.

¿Otra vez vas a salir con tus amigos?

Sí, otra vez. Uno de los peores signos de una persona celópata es cuando te impide que te rodees de la gente que te quiere. Muchos entrarán en debate al decir que no se pueden tener amigos del sexo opuesto porque lo más probable es que terminen en la cama. Pero si eres de los valedores que dicen que sí se puede, entonces sabrás que esto es completamente válido.

¿Qué hacer?: Seguir con tu vida. No puedes dejar de ver a tus amigos, ni limitar tu círculo social. Si le molesta, que se vaya a ver si ya puso la marrana.

¿Dónde estás? Mándame tu ubicación

En esta ciudad es normal que tengamos taquicardia cada vez que desaparece (durante un buen tiempo) el dueño/a de nuestras quincenas. Nos vienen mil pensamientos horribles y buscamos la manera de contactarlo. Pero si tu pareja te pide constantemente tu ubicación, te controla los lugares a los que vas y te pide que le des un informe detallado de actividades que realizaste ahí, quizá sea momento de mandarlo a volar.

¿Qué hacer?: No está mal saber dónde está el otro, pero tampoco está bien que te pida explicaciones fundamentadas con ubicación, fotos y testimonios de los lugares que visitaste.

Hola, suegra, ¿está ahí Carolina?

El colmo. Que involucre a tu familia en sus locuras de celos. Seguramente tu mamá se preocupará y la situación se vuelva un problema enorme. Si llama a casa de tus papás, es porque supuestamente debió agotar todas las demás posibilidades de contacto. Pondrá a arder Troya.

¿Qué hacer?: Ponerle un estate-quieto. Que no se meta con tu familia, pues esto podría causar una impresión negativa en ellos y si logran arreglar las cosas, se convertirá en persona non grata para ellos.

¿Todavía me quieres? ¿Te parezco aburrido/a?

La desconfianza, la inseguridad generan celos. Si cree que ya no lo quieres o que lo ves como un bodrio aburrido sin chiste, debería analizar por qué estás con él/ella. Una relación así se vuelve difícil y monótona.

¿Qué hacer?: Mandarlo a un club de optimistas y decirle que no friegue. Si estás con él/ella es porque lo quieres y no porque no tienes una mejor opción.

¡Hola, mi amor! ¡Qué casualidad que nos encontremos aquí!

¿Casualidad? Niguas. Le dijiste claramente que saldrías con tus amigas a La Coyoacana y ¿por azares del destino llegó ahí? No sólo quiere controlar tu ubicación sino que quiere saber, de forma presencial, qué es lo que haces ahí.

¿Qué hacer?: Huir de ahí y enfrentarlo en otro momento. No tiene por qué controlar cada uno de tus movimientos.

Una extraña solicitud de amistad

De repente te llega la solicitud de amistad en Facebook de una persona que no conoces, pero con quien tienes amigos en común. Lo agregas y de repente comienzas a recibir mensajes cachondos. En cierto momento descubres que es tu pareja que te quiere poner un cuatro y saber si le pondrías el cuerno de esta forma.

¿Qué hacer?: ¿Aún tienes dudas de qué hacer?

¿Qué le ves a ese/a?

Es normal encontrarse en la calle con especímenes hermosos que llamen la atención. Y bueno, mirar no es pecado. Estar a dieta no impide ver el menú (sin degustaciones). Si se pone al tiro porque tus ojos se desviaron un poquito en otra dirección, quizá sea demasiado celoso/a.

¿Qué hacer?: Decirle que no se esponje. Que es normal voltear a ver a alguien despampanante y que ello no implica que le pondremos el cuerno. Sólo es una inocente miradita.

No me gusta que frecuentes tanto a tu familia

El caso extremo. Prohibirte a tu familia es el colmo. ¿Quién, en su sano juicio, te impediría verlos? Sólo alguien enfermito de celos.

¿Qué hacer?: Pues… nosotros lo mandaríamos al diablo, pero si crees que puede cambiar, habla con él/ella.

¿Te ubicaste con alguna frase? ¿Tu pareja las pronuncia cotidianamente? Quizá sea momento de tomar decisiones…
Vía Chilango

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