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No necesitamos un estudio o a un científico para que nos diga que a las mujeres nos cuesta más trabajo llegar al orgasmo. Y ya sea por el estrés o el galán, todas hemos pasado por lo mismo: teniendo sexo y no terminando en un delicioso clímax. No tiene que ser así todo el tiempo, no dejes que ese orgasmo se escape de tus manos (literal).

En el momento

  • No pierdas el momento: A veces simplemente lo dejarás ir y en otras ocasiones estarás determinada. Si estabas cerca de terminar, no pierdas el momento sólo porque él ya tuvo su orgasmo. Si sigues excitada, puedes masturbarte o pedirle ayuda. Puedes hacerlo en la cama, mientras él va al baño o bajo la regadera. La desesperación podría obligarte a hacer cosas que nunca creíste hacer en la vida, pero te aseguro que a él le encantará la idea de verte (y ayudarte).>
  • Pídele ayuda: Seamos honestas, cualquier chico que valga la pena debería estar interesado en ayudarte a llegar el orgasmo. Si es tu caso, pídele ayuda, ya sea con sus manos o tu vibrador favorito. Sólo prepárate a darle buenas direcciones, algunos se doblan ante la presión y no pueden alcanzar las zonas más explosivas.
  • Round 2: Si todavía te sientes determinada después de un intentado fallido, ¿quién los fuerza a no seguirlo intentado? En esta ocasión no te tientes el corazón y dile exactamente qué hacer para llevarte al clímax. Quizá sea más tiempo, más lubricante o más oral, lo que sea, ¡díselo!
  • Relájate: No importa si han estado en lo suyo por un buen rato y tú nomás no te acercas a tu orgasmo. Si tal es el caso, sería bueno que le dieras un ‘break’ a tu zona íntima y te enfoques en otras zonas erógenas. El exceso de estimulación podría frustrarte aún más, así que descansa un poco, relájate y pídele a tu galán un masaje en la espalda, los pechos y el cuello.

Para que no siga pasando

  • Examina tu ansiedad de orgasmos: Antes de echarle ala culpa a él, tómate unos segundos para examinar el verdadero problema. Tener un orgasmo puede formar parte de la visión de muchas mujeres de hacer un buen trabajo en la cama. Así que deja estresarte y relájate. Aunque no lo creas, tu estado mental y actitud tienen una gran influencia en tus orgasmos.
  • Qué te excita: Seamos honestas, no puedes esperar a que tu galán adivine tus zonas erógenas y sepa exactamente qué es lo que te gusta. Para resolver el misterio, recuerda todas tus fantasías sexuales. ¿Te gusta recibir sexo oral? ¿Te late el bondage? ¿El role play?
  • Edúcalo: Yo creo que es mejor mostrarle lo que tiene que hacer, que darle solamente direcciones. Si hay mucho más que él no sabe, ¿por qué no explicarle? Toma el riesgo y muéstrale cómo se hace.

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