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Los mexicanos tristemente nos caracterizamos porque muchas cosas nos valen madre. Es así. ¿Cuándo lo cambiaremos? Cuando tengamos más educación cívica y hagamos valer la ley. Aquí algunas de las cosas que, definitivamente, no nos importan mucho que digamos.

Pararte frente a la puerta en los transportes públicos

¿Por qué nos encanta quedarnos atorando el flujo de entrada y salida de los transportes públicos? Pareciera como que nos da miedo recorrernos para que más gente entre. Siempre vas a ver que las puertas vienen atascadas, mientras la mitad del metrobús o metro está vacío. Prácticamente, nos vale madre que no quepan los demás.

Dar vueltas en U prohibidas

No nos importa que esté el alto, nos damos vuelta en U rápido, al fin que no viene nadie. No nos importa causar tráficos y embotellamientos por darnos vueltas prohibidas… porque NOS VALE MADRE una señal de tránsito. Si puedo, me la doy y que se jodan los demás.

Faltarle el respeto a la autoridad

Es lamentable la percepción de la palabra “autoridad” que tenemos en México, como pasa con los policías, que nos valen madre. No los respetamos, inmediatamente los sobajamos  e insultamos, aun si están haciendo su trabajo. Si nos lleva la grúa por estacionarnos mal, lo primero que decimos es “qué poca madre, pinches muertos de hambre”.

No faltarle el respeto a la autoridad es: no darle mordidas, no insultarlos.

Los peatones

El peatón es primero que un coche, que una bici o que una moto. El día que comprendamos eso, ese día podremos empezar a cambiar un poco nuestra educación cívica. El peatón es el rey, por lo tanto ellos SIEMPRE tienen el paso, siempre tienen preferencia. Pero a nosotros, no nos importa, les echamos el coche, les pitamos y les mentamos la madre.

Hacer sobremesa en un lugar atascado

A los mexicanos nos encanta quedarnos en una mesa de cierto restaurante o fonda a platicar durante horas después de haber terminado de comer. No importa que afuera  haya 20 familias hambrientas esperando entrar, nosotros hacemos sobremesa hasta que se nos dé la regalada gana. ¿Los demás? Pues nos valen, que se chinguen, o que se vayan a otro lugar.

Estacionarte en doble fila

doble

 

“¡Ay, qué exagerados son, solo bajé por mi hijo a la escuela, espérense!”

“Me estaciono en doble fila y provoco todo el tráfico de la cuadra, me da hueva caminar 10 cuadras”. Estacionarnos en doble fila es lo más común para nosotros y literalmente, nos vale madre si hacemos tráfico o no.

Llegar tarde

Claro que no todos son así, pero el gen del mexicano sí parece tener una especial tendencia a llegar tarde a todos lados. Nos vale madre que el otro espere. Llegamos tarde al trabajo, llegamos tarde a una cita, a la misa de la boda, no importa, a donde sea, nos vale madre.

Vía 7boom.mx

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