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Aprendes a ya no ser “el raro” (en teoría).

Y entonces el sitio oficial donde reposan tus pinzas para las cejas puede ser ¡La mesa de café! Sólo asegúrate de esconderlas entre los cojines del sofá cuando alguien te visite.

Aprendes a aceptar que existe un fantasma que se dedica a que tu lavabo se mantenga muy pero muy sucio…

Todo este tiempo habías creído que tu compañero de cuarto era un cerdo, pero ahora que estas solo, sabes que debe haber una explicación sobrenatural al hecho de que tu baño sea siempre un total desastre.

…Y que no necesitas ropa en absoluto para trabajar con el microondas…

Ni para beberte el chili de la botella ni comer el arroz de ayer directo del refrigerador.

Aprendes que no tiene sentido intentar cocinar para una sola persona…

Porque a menos que tengas varios tupperwares y mucho autocontrol, no vas ahorrar un centavo con ese método.

Que el horno sirve para guardar cualquier cosa…

Carrie Bradshaw guardaba sus zapatos ahí, pero de hecho, siempre y cuando no lo tengas encendido, puedes guardar ¡lo que sea!

Y que es muy sencillo asesinar plantas inocentes.

Para luego creer que ya te imaginabas que había señales de que estaban pasando por mucho estrés.

Aprendes que de veras es complicado callar las voces de tu cabeza…

Para eso exactamente se hizo la televisión.

Y que mantener a tus amistades es todavía más complicado.

¿para qué pasar tiempo con los demás si simplemente puedes perderte en tu sofá?

De cualquier manera además, no hay nadie tomando notas acerca de cuán sociable eres.

Estoy ocupado y soy importante.

Aprendes que enfermarse es aterrador.

Cada aliento que tomas cuando estás enfermo pudiera ser el último, y si no estás en una ciudad donde puedas pedir lo que sea a domicilio, puede que de hecho mueras lenta y dolorosamente.

Que los anuncios con recomendaciones tipo “salva tu vida” parecen estar hecho exclusivamente para que tú los veas…

Ve el lado positivo: Aunque pases la vida cayéndote de borracho (literalmente) ya no hay nadie que se burle o te regañe

Que los bichos vienen por ti…

No dejaron su foto pero alegremente te dicen “bienvenido al show de terrores nocturnos”.

Y que si se te pierden las llaves, siempre las encontrarás aquí:

Ya lo sabías ¿no? Entonces todo saldrá bien..

Aprendes a reconocer que si estás “en abstinencia obligatoria”, nadie sabrá ahora cuánto ha pasado desde la última vez que tuviste sexo…

Si quieren saberlo tendrían que calcular la edad de tus gatos y agregar dos meses.

Y que si por el contrario te la pasas fornicando como conejo, no tendrás que preocuparte de de que tu compañero de cuarto se entere de todo…

Ni tampoco de lidiar con sus interrupciones.

Desliza tu petición por debajo de la puerta.

Mientras tanto, empezarás a escuchar cosas que no tienen explicación.

Eso significa que alguien irrumpió en tus dominios o que estás teniendo alucinaciones auditivas.

Entonces encubrirás ese ruido hablándote a ti mismo….

O a ¡tu nuevo gato!

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