“Le tiene comiendo de la palma de su mano”, una expresión usada para hablar de quien está embelesado en una relación y pareciera no darse cuenta de la manipulación que hacen de él o ella. A veces quienes están a nuestro alrededor lo perciben antes que nosotros que, desde dentro de la jaula no podemos ver claramente en qué momento entramos en ella. La manipulación y el chantaje son una forma de violencia que causa aislamiento, presión y amenazas que pueden ir en escalada.

Manipular, literalmente, es manejar algo con las manos, moldearlo y hacerlo a nuestro modo. Si nos referimos a una relación, imaginemos lo susceptibles que somos a nuestros afectos, gustos, formas de ser y que estos sean manejados por alguien. Estamos expuestos a la posibilidad de que alguien más ejerza un poder sobre nosotros.

Toda manipulación tiene cierta dosis de premeditación y no necesariamente es buena o mala; se convierte en un problema cuando se ejerce en beneficio propio y saca ventaja sobre la otra persona con un fin: someterla, aislarla y hacer que nos complazca; poner su integridad en un hilo y luego tomar en sus manos esos hilos para manejarnos a placer.

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Suena bastante maquiavélico, sin embargo la manipulación negativa tiene cierto grado de neurosis. Es un estado mental que distorsiona el pensamiento y el comportamiento, son personas que tienen mecanismos a la defensiva, con fuertes obsesiones, excentricidades y proyecciones fuera de la realidad.

La manipulación es una forma sutil de violencia que se ejercen de manera cotidiana minando nuestro ánimo. Te hace sentir vulnerable para después controlarte. Si percibes ciertos rasgos que indican que tu relación comienza a condicionarte, quizá sea momento de revisar en dónde estás parado. Estas señales pueden ayudarte a identificar si estás en una relación de rasgos manipuladores que pueda generar una relación insana y dependiente, o si esa persona con la que sales es un manipulador o manipuladora en potencia.

Su carácter tiene rasgos neuróticos

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Todos tenemos cierta dosis de egolatría, desajustes emocionales y hasta mentales, pero hay niveles, quienes en su personalidad tienden a la manipulación neurótica pueden no generar relaciones sanas. Algunos rasgos de estas tendencias en la personalidad son que niega toda culpa, se defiende a toda costa, tiene proyecciones irreales en su propia vida, intelectualiza para esconder sus debilidades y defectos, desplaza sus proyecciones hacia ti o te culpa. Nunca está ni estará satisfecho con lo que hagas, porque en realidad no está satisfecho consigo mismo.

Va del amor al sometimiento… y a la amenaza

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Estar con alguien que manipula puede hacer confusa la línea que separa amor de dependencia emocional. Precisamente porque la manipulación es un arma que busca que una parte de la relación se someta. El manipular condiciona el afecto hacia la otra persona, por eso para estas personas son comunes frases como “Si no haces esto, entonces significa que no me quieres”. También suelen tomar actitudes nefastas contigo si no haces lo que les place. La victimización es clave, apelan a tu sensibilidad para que cedas.

Busca hacerte sentir culpable

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Puede llevarte a sentimientos encontrados, por una parte de ira y frustración y por otra de depresión y culpa, mecanismos que te sitúan débil frente a él o ella y de lo cual saca ventaja. La manipulación te hace sentir vulnerable y puede generar dependencia emocional, la contraparte de la manipulación es que en ese vacío que te causa, él o ella se sitúa ofreciéndote protección y cuidado.

Es ególatra y manipula la información

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Pide ser el centro de atención, habla de “sus” cosas y generalmente no se interesa por las tuyas o las pone en segundo plano. Te interroga no con un afán sano de saber sobre ti, sino que usa la información que le das en tu contra para después hablar mal de tus amigos o hacerte sentir culpable.

Intolerante a tus errores y siempre tiene la razón

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Es incisivo en repetirte una y mil veces tus errores y después de que te convence de que estás mal, te da la solución que él o ella tienen la solución correcta. Siempre creen tener la razón y por ello mismo no reconocen sus errores. Ello provoca que te desgastes complaciéndolo para ganar méritos con él o ella.

Cobra caro los favores para que hagas lo que quiere

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No te pedirá directamente que hagas algo a su favor, sino que se pondrá en una situación en que pueda cobrarse favores o bien, recriminar lo que ha hecho por ti para que ahora tú hagas lo que él o ella quieren.

Persuasivo y ególatra

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Usan la herramienta del habla y la persuasión. Son capaces de adaptar un discurso tan elaborado y con una verborrea que aparenta tener dosis de verdad, aunque no necesariamente la tengan. Son mitómanos, afirman acciones que nunca realizaron con tal seguridad, que te hacen dudar de ti y sacan ventaja de la situación. Te hará creer que él es el único, el mejor, y el único en quien confiar para tenerte comiendo de la palma de su mano.

La manipulación es un abuso emocional e implica un grado de violencia en tu relación. Ubicarlo a tiempo puede ayudarte a salir más temprano que tarde de una situación que puede agravarse si lo dejas pasar. Estar con alguien debe ser una experiencia placentera y que te haga sentir segura o seguro con lo que eres.

El cariño nace y te hace sentir bien, no se condiciona ni es obligación. Ceder y hacer cosas que sólo a tu pareja le gusten puede parecer en un inicio agradable; sin embargo es más peligroso de lo que crees porque promueve el estancamiento de ambos. La capacidad de resistirse a la manipulación está en tu fortaleza para aprender a anteponer tu integridad y aprender a decir: NO.

Vía Cultura Colectiva

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